No fueron días cualesquiera, tienen un nombre…

Dos entradas de cine que guardo en una caja de madera, de la última película que vimos juntos y que tal vez no recuerdas que viste conmigo.
Las flores que no guarde en una libreta o debajo del colchón, porque nunca me las obsequiaste y si no lo hiciste fue porque te dije que no me gustan esos gestos, que en otro contraste lo que amo realmente es ver esas flores vivas en mi jardín como un recuerdo vivo y ufano  de lo que algún día empezó.
Una cena y una copa de vino a la luz de la luna, a la que nunca  me invitaste, a la que nunca te invite…
Una foto, dos fotos, tres fotos, que guardo  de la primera fiesta a la que fuimos los dos. Tus amigos, mis amigos y los lugares a los que nunca coincidíamos todos juntos.
El tiempo que pasábamos juntos con momentos efímeros de indoloro aburrimiento, sentados en el parque, los autos al pasar, los transeúntes, la señora de los dulces, todo lo que nos observaba mientras hablábamos cosas serias o tal vez reíamos.
Las ocasiones que discutíamos por cosas estúpidas  y las ganas al día siguiente de ir a encontrarte, con el pulso elevado hasta los cielos y las piernas temblando.
Las noches que pasamos juntos y las mañanas que despertaba y eras lo primero que veía a mi lado.
Las veces que te abandone o me despedí más de la cuenta. Las disculpas que te  ofrecía, las que no me respondías y las que tú me obsequiabas.
Las llamadas rutinarias que me hacías al móvil y las que dejaste de hacer, las llamadas que recibía y esperaba que fueran las tuyas, las llamadas que yo te hacía y las que ignorabas cuando estabas molesto. Los mensajes que te enviaba y los que pensé que ignorabas por qué no respondías a tiempo.
Las veces que hacia como que no te recordaba, y tú  indiferencia  con el paso de los días que me corrompía,  la desesperación aunada que me consumía por no saber lo que pasaba por días con tu vida.
La fuerza de autocontrol que me imponía para mantener mi orgullo y no llamarte, pero me era inevitable no hacerlo…
Un beso,  dos  besos, los besos que me dabas  y los te quiero que me decías antes de marcharte.
Las cursilerías que te dije que no me agradaban y las que termine diciéndote por que ya solo pensaba en ti.
La duda  taciturna que me entraba cuando pensaba que era otra la que te noqueaba y las explicaciones tontas que nos pedíamos  por no responder el móvil  mientras estábamos en el baño o por olvidarlo en casa.
Las  veces que me ceñías el ojo y me embriagabas a caricias… las cervezas que bebía sola, contigo  o por ti. Las ocasiones que intentaba dormir sobria y no podía  porque no estaba contenta contigo o tú conmigo.
Tal vez no fuimos  los amantes perfectos… y sé que no estuve en tu vida para cumplir tus expectativas y tal vez ni tu las mías, ni buscábamos la imagen ideal el uno del otro, pero si estoy segura de que coincidíamos en algunas cosas y por eso nos soportábamos…
Beso en Times Square (Edith Shain)

Beso en Times Square (Edith Shain)

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Acerca de orlom

Todo ahora o nada para siempre.
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3 respuestas a No fueron días cualesquiera, tienen un nombre…

  1. Edgar dijo:

    esta es la q mas me gusto jajaja y la foto clasiquisima del marinero regresando de la guerra y sellando con el beso en nueva york dio el toque perfecto saludos

  2. may backhoff dijo:

    REAL, FUERA DE CONVENCIONALISMOS ESTUPIDOS QUE NIEBLAN LA BELLA INPERFECCION DEL SER Y SU LEVEDAD. TU CORAZON ME HACE SENTIR.

  3. Ush, ésta me recuerda tantas cosas.

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