Carta al pasado.

Y aquí sentada consumiendo mi noche los días de insomnio regresan, de esos días que estas despierto pero no del todo donde tu vida se vuelve nada.
Mi cabeza esta aturdida, nauseabunda y subyacente a la deriva, mis pensamientos tratan de calmarse e intento leer, escribir, pero hace ya algunos días que no plasmo lo que pienso en palabras escritas.

Me veo a mi misma y me pregunto: ¿qué es la felicidad?, ¿qué es el amor?, ¿qué es verdad?, ¿qué es voluntad y qué importancia tiene mi razón? Me es imposible no puedo concebir la concentración y la estabilidad mental.

Mi mente esta asfixiada y mis pensamientos turbulentos, una bofetada al viento y las ganas de escapar me incitan a salir corriendo sin rumbo alguno, correr y parar, mis pulmones se atragantan, respirar y seguir corriendo, inconscientemente me detengo y me encuentro en medio de la oscuridad, el universo conspira y le susurra al cosmos, miro al cielo y está nublado, veo una luna en cuarto menguante, en compañía de algunas estrellas, estas son mis jueces esta noche, las contemplo con todos mis sentidos y entonces le digo a todo mi ser:

Hace muchos meses, mi corazón bombardeaba felicidad, mi mente estrangulaba mis sentidos cuando escuchaban y pensaban su nombre. Y hoy apenas hace unas semanas, mi corazón esta monicaco y bombardea sangre descompuesta, mi mente tiene un rompecabezas presente y los dos han perdido la cordura por varios días.

Las cosas no están bien mi ser sabe lo que esta pasando pero mis ojos se vuelven tan ciegos ante la realidad que no quieren ver la aurora negra que esta emanando. El rompecabezas empieza a moverse por todo mi cerebro tratando de encontrar la pieza parásito que perturbo la vida que teníamos juntos, la duda me absorbe y encuentro 69,000 posibles que no hacen una verdad.

Sigo pensando, ¿en qué me equivoque?, mis juezas se adelantan y me castigan con la culpa, sigo creyendo que tal vez fui una mala persona, que lo abandone más de la cuenta o que mi ogro interior le amarro las alas para que ya no viniera a verme.

Pero una pieza del rompecabezas dice: ¡alto!, ya has vivido mucho tiempo entre la gente mediocre y miserable. Recuerda que él fue el propio juez de la vida que tenían juntos, hizo valer e imponer su propia razón y voluntad como si fueran una ley capaz de decidir lo que era bueno y malo para ese momento de sus vidas, primero se fue sin decir nada, luego sin un beso para despedirse.

Pasaron ya varios días y no he podido resolver el rompecabezas, sigo pensando que fui la que se equivoco, mi corazón ya no le obedece a mi mente, mi corazón dice que quiere estar contigo, buscarte y esperar por ti, mi mente dice que nos alejemos y dejemos de crear escenarios de futuros posibles.

Siguen más noches, más amaneceres y no encontraba la pieza parásito, pero ya no hacía falta buscar mucho, el viento me regreso la bofetada aunada con una tormenta eléctrica, el tiempo no era el factor de un separatismo, el factor era una nueva presencia en su vida, una nueva sonrisa.

La tormenta volcó de aguas negras y heladas mis días y mis noches, un rayo cayo e hizo estiércol este corazón, le puse un bozal a mi boca y explotaron por dentro todos mis sentidos, mi ser se puso a vociferar como una loca y mi prudencia se alejo de mi orgullo, todo se fue a volar y solo esperaban a que dijeras tu verdad y te hicieras pedazos.

Pero no, no dijiste nada en absoluto, entonces yo había olvidado algo que leí en ese libro que tenía en las manos cuando te conocí, había olvidado que hay hombres que solo tienen un enorme ojo, un hocico que requiere maduración y una oreja del tamaño de un hombre, escuchan muy bien pero no saben hablar, además también hay hombres tan deformes que todo lo hacen a medias como esas lluvias que están fuera de estación, sin saber decidirse y están siempre dudando como esos parásitos humanos que no quieren amar, pero si ser amados y comer del amor de los demás, esos parásitos que son tan pobres y no han aprendido a decir, si o no bajo su propia voluntad, sino que digieren cualquier cosa que se les pone enfrente.

El viento del dolor había dejado rocíos de odio y rencor sobre mi, rocíos que me hicieron sublimar contra ti por un largo tiempo, pero la tormenta termino y un enorme arcoiris no dejo que los vientos más nebulosos adormecieran para siempre en mi, ahora mi mente ordena a mis ojos estar bien abiertos, para que vean que hay muchas hojas verdes y flores multicolores a su alrededor como un enjambre colorido en una pradera después de la tormenta marchita y gris.

Y entender bien que la vida y el amor pueden llegar hacer algo maravilloso para la gente que no se traga cualquier cosa y que sabe decir, “yo, tú, si y no”.
Ahora mi corazón solo se retuerce de risa cuando recuerda la tormenta y hasta se hace daño de no poder contener la conmoción de una nueva vida.

Foto de  Cristina C. Aragón

Foto de Cristina C. Aragón

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Todo ahora o nada para siempre.
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2 respuestas a Carta al pasado.

  1. sandra dijo:

    :O me quede sin palabras …. en realidad me gusto mucho me deje llevar hasta me olvide que estaba trabajando, me gustaría leer mas de lo que tu escribes coincidimos en varias cosas (: tienes una sensibilidad tremenda al escribir muchas felicitaciones y no te detengas …
    por cierto este es mi favorito hasta el momento lo leí ya como 5 veces :,( ” me encanta”

  2. Karmen dijo:

    TE FELICITO AMIGA …. ME DEJASTE SIN ALIENTO .

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