El pueblo Sin Nombre, donde habitan moustros de seis cabezas.

A Neza…

Recuerdo la historia de Neza, Director de una escuelita primaria al sur del Pueblo Sin Nombre. Caminos hacía las llanuras, panoramas llenos de fango, por las desdichas que los moustros de seis cabezas habían provocado en la gente de ese lugar.

Mi recuerdo no va más álla de esa tierra y de la noche en que Neza, como muchas otras personas de esa villa, ya no regresan a casa.

Era una noche de Enero, los vientos brumosos en los últimos días de invierno opacaban los rayos de la luna, que apenas y penetraban entre las calles en desolación de ese pueblito. Aproximadamente las 20:00 horas de esa noche, Neza salio del trabajo en compañía de Juan, su fiel y joven amigo.

Neza saco el teléfono de la bolsa del pantalón y llamo a la Tía Victoria como todas las noches solia hacerlo. Y le dijo con un tono alegre:

– Tía Vicky, estoy a unos minutos de llegar a casa, Juan va conmigo a cenar.

– Sí- le contestó Vicky-, los espero aquí hijos, ¿qué les preparo para la cena?.

El grito de Juan fué lo último que escuchó la Tía Vicky, despúes de unos minutos nadie respondió a esa llamada. Pasarón ya varios minutos, horas y estos muchachos no llegaban a casa. La Tía Vicky insistio en el telefóno más de una docena de veces y solo cientos de timbres era lo que escuchaba.

Pasarón ya alrededor de 18 días, Neza y Juan jamás regresarón a casa, la Tía Vicky se encontraba al borde de la locura, calló al suelo como muerta y así permaneció varias horas. Cuando volvió en sí, estaba toda pálida y temblaba todo su cuerpo, imaginaba lo peor, sabía que los moustros de seis cabezas eran los autores de esa desaparición.

Pero, ¿qué hacían estos moustros, con esas personas?, algunos decían que les arrancaban la cabeza, otros que los sometían hacer sus esclavos y les obligaban a hacerle daño a sus semejantes.

Los habitantes de ese lugar, vivian con miedo, a las rodillas de las ordenes de parásitos que llegón a invadir sus tierras y sus vidas. Estaban artos y asqueados de la crueldad de esos hombres convertidos en moustros con seis cabezas, aturdidos de tanta atrocidad, decepcionados de su patria cómplice de tales barbaries.

Crearon el infierno y lo trasladaron a la tierra, colmados por el enfurecimiento desde el fondo de sus entrañas, con la sombra de la culpa sobre sus cuerpos, por no hacer lo imposible para cambiar la situación del pueblo Sin Nombre, los habitantes de este lugar, decidierón volverse en una batalla furtiva, contra los crimenes cometidos por estos moustros y su hambre de poderío. Y en un futuro no muy lejano, esperan con ansías que una gran tormenta aniquile a toda esa gente superflua y llena de gusanos, que sea esa tormenta quien les arranque sus cabezas y las vomite muy lejos del pueblo Sin Nombre.

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2 respuestas a El pueblo Sin Nombre, donde habitan moustros de seis cabezas.

  1. edgar dijo:

    esta bien la nota el dia de hacer justicia por uno mismo esta cerca

  2. javiikiller dijo:

    Eres más seria que yo, mi historia era más que nada un chiste, en tono de comedia y de acción. Pero me gustó, tiene cierto ambiente lúgubre.

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